PARA MI CORAZÓN 30/01/23

 

30/enero/2023

Para mi corazón.

Corazón, si estas leyendo esto, quiere decir que probablemente ya no esté en la ciudad, ni en el estado, ni en el continente. Cuando leas esto estaré del otro lado del inmenso mar azul.

Aun no sé qué me depare los siguientes 6 meses… lejos de mi familia, mis amigos y de ti.

Estoy emocionada, pero también tengo mucho miedo.

Solo quería escribirte esta carta, porque mi corazoncito sentía que debía simplemente escribirte.

No recuerdo la última vez que escribí una carta a alguien, supongo que se ha tornado un poco inútil escribir una de estas, cuando podría simplemente escribirte un largo mensaje de WhatsApp o un audio. 

Escribir esta carta para mi es algo más significativo, emocional y si, especial.

De hecho, probablemente nunca leas esta carta, como las muchas que escribo y nunca llegan a sus destinos. En cualquier caso, quedan congeladas en el tiempo como memorias de mi sentir.

Esos que se borran si saberlo, esos pensamientos enterrados que se evaporan. Que ya no recuerdo, como el instante exacto en que te conocí, o cuando me enamoré, es como si no hubiera un momento exacto, es como si siempre hubiera estado ahí, como el sonido del viento o el calor del sol. 

Para mí, el amor es, como darte cuenta que estas viva, porque sientes, recuerdas y respiras.

Yo sé que mi amor por ti es más de lo que pudiera controlar, y en tu caso no reciproco, sé que no me amas como yo te amo, y lo acepto, como quien sabe que la luna blanca sale a iluminar sus noches, pero indudablemente se ira al amanecer, que saldrá cada noche durante su sueño y lo seguirá haciendo aun cuando no se levante nuca más.

 Supongo que escribo esto porque estoy enamorada, o loca, o depresiva, o asustada, o triste o, feliz o todo y nada.

Puedo recordar el momento en que me pregunte a mi misma porque me gustabas, la manera en que cerre los ojos para concentrarme en la resc+puesta y…. pensé en ti, en tus bellos ojos que me miraban con cariño y paciencia, que me hacían sentir segura, pensé en tu linda sonrisa, en lo gentil y amable de tu voz, en lo sincera y cálida que sonaba tu risa, pensé en tu cabello, en cómo me recordaba a las princesas de los cuentos, bonito y suabe como las nubes del cielo, y pensé caótica y apenadamente en tu cuerpo , tus brazos que me sostuvieron con fuerza y cariño, sin ese asco y desprecio que me habían condenado a sentir por mí, en tus manos tomando las mías manteniéndome firme tras la tormenta destructiva que era mi mente , pensé en tus piernas , que te permitían correr y caminar sobre la tierra que me había marginado al rechazo, y en tus caderas que se deslizaban suave y determinadamente como flores en el viento de un torbellino al son de cualquier melodía que pudiera existir. Sabia que nunca había conocido alguien como tú; con un don tan sincero por conectar su cuerpo y el corazón con la música. Se, que si te hubiera visto bailando en algún paramo de la naturaleza, sin duda me hubiera convencido de haber visto al espíritu del bosque en persona, o a la diosa de la primavera, tal vez una ninfa o hasta una hada, quiza alguna criatura mágica que indudablemente manejaba todo lo hermoso que existía.

Pensé en ti, y en todo lo que eras y dejabas de ser, lo que serias y lo que éramos, recuerdo pensar claramente y sin dudas que nunca me había sentido tan bien de ser yo hasta que te conocí a ti, y entonces lo supe, la razón por la que me gustabas... porque tú, no solo me haces sentir una mejor persona, me haces querer ser una mejor persona, me abrazaste, y tu paciencia y tu cariño cicatrizo las horribles heridas de mi pasado, te vi , sin quererlo, sanaste mi alma y mi cuerpo, aun cuando no tenías ni idea de que lo hacías, lo hiciste, tus bondadosas palabras abrazaban mi corazón diciéndole que todo estaría bien, y como si un niño perdido fuera me acunaste en un nuevo y mejor lugar.

Mi vida entera me hicieron sentir un monstruo, algo que no estaba bien, y que debía reparar, alguien que efue rechazada y burlada por su cuerpo y quien era, alguien de quien se avergonzaron y humillaron en cada lugar que piso, por compañeros, amigos, familia y la sociedad en general. 

Condenaron mi cuerpo, yo nunca tuve una visión diferente a ser gorda más que estaba mal, y era algo malo. Porque como era gorda yo no podía bailar, no podía entrar en deportes, no era bonita, ni lo suficientemente lista, no era sana, era vaga, tonta, torpe, fea, alguien cullos adjetivos de “belleza”, “hermosura”, “sensual” , “amada” y “mejor” jamás serian usados en mí. Fue así como tras comentarios hirientes de mi maestra de danza deje de bailar, que tras burlas en la clase de deportes deje de jugar, que tras miradas de asco y desaprobación en natación deje de nadar, que tras críticas y humillaciones deje de salir a comprar ropa, que tras acciones crueles y fríos rechazos deje de amar. Deje de vivir. Porque es muy difícil tratar de quererte en un mundo que te odia.

Cada una de esas cosas crearon en mi corazas de piedra que me protegieron y me permitieron sobrevivir al frio y duro mundo que me rechazaba, creí que no saldría de ahí… hasta que te conocí.

Hasta que me tomaste de las manos y me guiaste a bailar, y a pesar de que moría de miedo y vergüenza de lo que dirían de mí, solo tenía que mirar tu rostro para sentirme segura...así rompiste esa coraza, luego me  tomaste de la mano y saltaste al agua conmigo, me miraste con cariño y no necesite nada más que tu confianza para sentirme en paz, despues me arrastraste a comprar ropa, algo que nunca en mi vida creí poder hacer, lo hice contigo, aun puedo recordar el sentimiento de casi sofocarme de miedo y ansiedad, pero tú me miraste con sinseridad para mantenerme tranquila y me hiciste saber que estabas conmigo y que no me dejarías sola. Derribaste cada coraza que tenía una tras otra, esas corazas de piedra que desarrolle para sobrevivir, eran eliminadas por ti como si fueran de papel, ya no las necesitaba cuando estaba contigo... Y entonces, ahí estaba, una de las corazas más duras y pesadas de todas, la que me había protegido del dolor que me habían hecho la última vez que ame a alguien, la que me hizo jurar que nunca me volvería a enamorar o a sentir. Y sin siquiera quererlo, más por casualidad y accidente, destruiste.

No me creí capaz de volver a amar, hasta ahora. Hasta que pensaba en ti y sonreía como tonta, hasta que al tenerte cerca un instinto de protección y admiración fluía de mí, hasta que me di cuenta de que mis brazos buscaban los tuyos y mis manos deseaban sentir las tuyas. Hasta que te encontré en mis sueños y me encontré siendo feliz a tu lado. Podría estar perdida en el océano y aun así sentirme en casa con solo ver tus ojos.

Yo sé que me quieres mucho, tanto como yo te quiero. Se que ves, tanto como yo te veo. Pero sé que nunca me amaras como yo te amo.

No quiero hacer que me ames.

Y no quiero que sientas lastima por mí, ni por mis sentimientos, no estoy triste ni decepcionada, no siento nada malo en esta situación. Mas bien me siento afortunada, afortunada de haberte encontrado, afortunada de que me permitieras verte, escucharte y sentirte aquí conmigo. Aprendí a amarte y que no necesitaba que me correspondieras para disfrutar del amor que te tengo.

Quiero agradecerte por abrazar a mi corazón con tanto y tan bonito amor, por mostrarme que puedo volver a sentir, por darme un hogar seguro, porque todo se siente en su lugar cuando estoy contigo, me hiciste volver a creer en un amor bonito y eso siempre te lo agradeceré, te amo porque tú me mostraste la diferencia.

Te extrañare. Cuídate mucho y se muy feliz mi corazón.

¡Hasta pronto!

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